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Reuniones familiares y preguntas incómodas. Cómo afrontarlas y no morir en el intento.

 Introducción: Cuando el amor se encuentra con lo incómodo.

Las reuniones familiares, aunque llenas de cariño, pueden volverse incómodas con esas preguntas inadecuadas que todos hemos experimentado en algún momento.

Por eso, en este post vamos a abordar estrategias para aprender a lidiar esas situaciones, desde respuestas asertivas hasta técnicas para cambiar la dirección de la conversación.

Profundizaremos en la importancia de establecer límites y comunicar nuestras necesidades para preservar la armonía familiar y nuestro equilibrio emocional.
Y aprenderemos pautas para convertir esos momentos incómodos en oportunidades para fortalecer los vínculos y fomentar un ambiente de comprensión mutua.

Se dice por ahí que el amor lo puede todo. Esa creencia tan arcaica y arraigada ha conllevado a que se permitan situaciones nada tolerables en las relaciones familiares.

La cuestión es que por mucho que nos unan lazos familiares no todo está bien y aunque en muchas ocasiones puedan darse situaciones que producen daño, aunque sea sin intención, es necesario poder conocerlas para aprender a poner límites y asegurar nuestra salud mental.

Reuniones Familiares: el desafío.

Las navidades pueden convertirse en un verdadero desafío a nivel personal y no solo por el tema económico. Y es que en diciembre se evidencian varios aspectos que durante el año pueden estar amortiguados por el ritmo frenético de vida que llevamos.

Vayamos por partes para poder ver el verdadero desafío al que nos enfrentamos cada final de año sin darnos cuenta:

1- Nos bombardean hasta la saciedad con mensajes que nos muestran constantemente el estado de ánimo alegre y lleno de felicidad que debemos tener. Aunque verdaderamente, diciembre es un mes más del año, el marketing que se ha montado alrededor de esta festividad puede removerte emocionalmente. Es muy normal que echemos de menos a personas que ya no están, que quizás no podamos hacer los regalos que nos gustarían o que tengas que reunirte con personas que no te aportan a nivel personal.

2- Se fomentan los encuentros familiares y con amistades. Como te comentaba en el punto anterior, si no tenemos buena relación con un familiar en concreto es muy normal que la cena navideña no sea el plan que más nos apetezca o por el contrario, si hay una silla vacía en casa para estas comidas es válido que nos sintamos tristes y nostálgicos.

Referente al aspecto social, puede resonar mucho en esta época valorar el número de amigos que tenemos, la calidad de nuestras amistades o el nivel económico para apuntarnos a más o menos planes. O quizás incluso nos sintamos solos o ya no estamos en el mismo punto que nuestro grupo de amigos de siempre. (Aquí te dejo un post sobre la soledad y cambios en las amistades que te puede ayudar a superarla)

3- Lidiar con temas de conversación diferentes. Es matemático que si nos relacionamos más en esta época, nuestros temas de conversación sean más amplios y esto pueda producir que algunos sean agradables y cómodos, pero en otros nos sintamos tensos, atrapados o incómodos.

4- Cierre del año. Diciembre es un mes que nos invita a la introspección (aquí os dejo un artículo de Carolina Mora que profundiza mucho más sobre este tema por si os interesa) , valorar nuestro año, los logros conseguidos, los objetivos alcanzados o no. También, es un mes donde nos podemos encontrar con menor energía ya que llevamos a nuestras espaldas todos los eventos y situaciones que hemos lidiado durante el mismo año.

Respuestas astutas: Estrategias para enfrentar preguntas incómodas.

Durante la época de navidad (y también durante todo el año) vamos a recibir preguntas incómodas que quizás no nos gustaría abordar en ese momento o no nos apetece responder a la persona que lo pregunta. Y es muy probable que si nunca te has detenido a pensar en estos aspectos, no sepas hasta qué punto deseas llegar cuando se dan estas situaciones, y termines sintiéndote cuando se den bloqueado, reaccionando de manera desproporcionada o te veas obligado a contar aspectos de tu vida que no deseas.

Por tanto, para empezar te invito a que semanas previas a estas festividades puedas pararte a reflexionar y observar qué temáticas de tu vida no deseas abordar ahora mismo; por ejemplo si no estás preparado para hablar de tu antigua relación, de los cambios que has tenido a nivel laboral o incluso por qué has decidido cambiar tu alimentación. Recuerda, son temas tuyos y solamente te pertenecen a ti.

Posteriormente, vas a preguntarte con qué personas no deseas hablar de esa temática. Debo indicarte algo: no tienes por qué tratar a todas tus amistades igual, es decir, no con todas tus amistades vas a tener el mismo nivel de confianza, seguridad o conexión. Por tanto, siéntete libre para decidir con qué personas desear ahondar más o menos a la hora de expresar cualquier área de tu vida. 

Y teniendo esta parte revisada va a resultarte muy sencillo colocar las banderas que vamos a utilizar como límites para marcar tu seguridad personal. Te invito a que consideres cuáles serían tus banderas amarillas (incluyendo personas y temáticas) y cuáles serían las banderas rojas (incluye aquí todas las personas o temas que sean completamente incómodos o que no deseas hablar de ellos). 

Este ejercicio práctico sobre colocar las banderas límites es ideal para comenzar a trabajar nuestras relaciones personales, marcar límites y mejorar nuestras habilidades sociales y de comunicación de una forma asertiva.

Cambiando el rumbo: Tácticas para redirigir conversaciones sensibles.

Llegados a este punto vamos a ver tres herramientas útiles para limitar conversaciones incómodas y puedas sentirte seguro para gestionar la situación.

  1. Date el permiso de no responder a todo. Tenemos instaurado que todo lo que alguien nos pregunte debemos de dar una respuesta rápida y explícita, sin darnos la oportunidad de decidir en cada caso. Por tanto aquí te dejo tres respuestas útiles desde la asertividad para que puedas usarlas en estas situaciones:
  • “Lo siento, pero no me apetece hablar de eso ahora”.
  • “Entiendo que te preocupes por mí, te lo agradezco”.
  • “Ahora mismo no es un buen momento para mí para hablar de eso”.
  1. Técnica del disco rayado. Consiste en repetir de manera reiterada una misma respuesta breve y concisa a nuestro interlocutor. Esto va a serte muy útil si estás empezando a colocar límites familiares o si la otra persona es muy insistente a la hora de obtener información sobre ti. Es recomendable elegir tu frase previamente cuando estés en casa y aplicarla en la cena familiar, teniendo en cuenta que lo estás haciendo por tu seguridad. Un ejemplo podría ser repetir “es un tema del que prefiero no hablar”.
  2. Técnica del tiempo fuera. Hay personas a las que consideramos ciegas emocionales o que pueden llegar a ser muy resistentes cuando le colocamos límites, por tanto debes saber que no es tu responsabilidad educarlos ni hacerles cambiar de opinión. Si una vez que has aplicado las herramientas anteriores esa persona sigue insistiendo, puedes tomarte la libertad de levantarte de la mesa e ir a un lugar seguro para ti pudiendo respirar y acompañarte en ese momento.

Estableciendo límites desde la asertividad: La clave para preservar la armonía familiar

Quizás te resulte raro o extraño tener que establecer límites con tu familia, ya que a nivel social y de educación recibida se nos crea un mensaje (erróneo por supuesto) de que la familia lo es todo.

Y tengo que indicar algo, seguramente a lo largo de tu vida has cambiado alguna vez de amistades, de trabajo o de relaciones de pareja, por el sencillo motivo de que ya no estaban alineadas en el mismo sentido que tú. ¿Por qué no nos permitimos también aplicarlos en el aspecto familiar? 

Es necesario límites porque aunque sean familia vamos evolucionando como persona y es necesario aprender a protegernos. Es muy probable que tu entorno no sepa hasta dónde quieres hablar de un tema o que quizás algunas palabras que utilizan para expresarse contigo te hagan daño. No eres egoísta, estás cuidando de ti y también de tu relación con ellos.  

Comunicación clara: La importancia de expresar nuestras necesidades.

En consulta, cuando trabajamos este aspecto resuena mucho el sentimiento de sentirse egoísta por marcar límites familiares. Es necesario tener en cuenta que desde pequeño tenemos imaginado en nuestra cabeza el árbol genealógico, colocando por encima de ti a tu madre y padre, y consecuentemente a tus hermanos mayores también en un nivel superior a ti. Y de manera indirecta, esto conlleva a que personas de mayor edad que tú sean tratadas como figuras de autoridad, respeto y con mayor sabiduría.

Lo siento, pero hoy vengo a decirte que esto no es así. La jerarquía familiar no conlleva a que otras personas de mayor edad sepan decidir mejor por ti, ni lo que más te conviene, ni que tengan mayores habilidades de gestión emocional que tú o incluso, puedan tomarse el permiso de decir por nosotros.

Cada persona tiene su propia mochila emocional y tener el título de madre o padre no implica que esta mochila se haya resuelto.

Oportunidades de fortalecimiento: Convertir lo incómodo en vínculos más fuertes.

No te voy a mentir, trabajar desde un punto de vista terapéutico las relaciones familiares, las habilidades de comunicación y comenzar a expresarnos desde la asertividad es un trabajo arduo. Pero puedo garantizarte, que realmente vale la pena.

Una relación sana no se da por azar o suerte, las relaciones hay que  trabajarlas y cuestionarlas, y para llegar a un equilibrio es necesario que anteriormente atravesemos conversaciones incómodas con el fin de llegar a un puerto sano para ambas partes.

No conocemos el mundo interior de la persona que tenemos al lado, por ello, para acceder a él y crear lazos fuertes no podemos jugar al juego de las adivinanzas. Nos basaremos en expresar nuestras necesidades, emociones e indicar a la otra personas qué nos gustaría recibir por su parte y cómo pueden acompañarnos en ese momento.

 Conclusiones:

El aspecto familiar es un punto complicado de manejar por uno mismo si quizás no tenemos a alguien que nos guíe. Ya que nos podemos encontrar en algunos momentos muy perdidos o incluso tirar la toalla al no ver los resultados que nos gustaría. 

Si deseas darte el permiso de sentirte tú mismo en tus relaciones, sanar tus raíces y florecer, no estás solo. No eres el único que está atravesando esta situación. Y si lo necesitas, aquí estoy para ayudarte.

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