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Consejos para cultivar una autoestima saludable y dejar atrás el perfeccionismo.

En un mundo que a menudo nos impulsa hacia la búsqueda constante de la perfección, es común encontrarnos atrapados en el ciclo del perfeccionismo, un estado mental que puede afectar profundamente nuestra autoestima y bienestar emocional. El perfeccionismo nos lleva a establecer estándares imposiblemente altos para nosotros mismos, generando ansiedad, estrés y una sensación constante de insatisfación.

En este blog, quiero contarte cómo el perfeccionismo puede impactar nuestra autoestima e indicarte qué pasos podemos seguir para liberarnos de su influencia y cultivar una relación más saludable con nosotros mismos. A través de consejos prácticos y reflexiones profundas, buscaremos construir una autoestima sólida basada en la aceptación, la compasión y el amor propio.

¿Qué es el perfeccionismo y cómo impacta en la autoestima?

Podemos entender el perfeccionismo como considerar todo aquello que no es perfecto como inaceptable. Es decir, que todo lo que no entre dentro de nuestros cánones de perfección será considerado como inválido.

Esto nos conduce a que, si nuestra manera de manejar las situaciones y de interpretar el mundo es a través del perfeccionismo, nos encontraremos con mucha frustración, miedo al error e incluso incapacidad para confiar y delegar en otros. Por tanto, aquí podemos observar cómo afectará a nuestra autoestima, ya que ese prisma de la desconfianza no solo será hacia los demás, considerando que no saben hacer las cosas “según nuestros estándares,” sino que además desconfiaremos de nuestras propias habilidades, catalogándolas como nunca suficientemente buenas o siempre susceptibles de mejora.

Para mayor énfasis en nuestra autoestima, el perfeccionismo llevará a su lado a su compañero, el control, que será otra de las herramientas aseguradas para que todo funcione “según nosotros consideramos que está bien.” Esto nos aferrará mucho más a esta herramienta, e incluso cuando no podamos llevarla a cabo (cosa completamente normal porque nunca podemos tener todo controlado), se producirán sensaciones de ansiedad, intolerancia a la incertidumbre, frustración y apatía.

Estrategias para identificar y superar los patrones perfeccionistas que afectan tu autoestima.

Si estás leyendo esto, es porque algo ha resonado en ti y deseas dejar atrás ese patrón del perfeccionismo. Cuando trabajamos el perfeccionismo en consulta, es muy probable que el perfeccionismo sea observado como algo “saludable” en nuestra vida, ya que nos ha permitido estar donde estamos. Lo que ocurre es que el perfeccionismo, de una manera funcional, puede ser útil y válido. La cuestión es cuando es nuestra única herramienta, ya que aquí es cuando nuestro cuerpo y mente empiezan a experimentar malestar.

Una manera de desapegarnos un poco de esta herramienta es observar los costes que tiene en nuestra vida diaria. Por ejemplo, si notamos que nuestro cuerpo está en tensión, que a nivel de estómago tenemos molestias, dolores de cabeza, no podemos conciliar el sueño, sentimiento de insuficiencia, que no llegamos a todo, bruxismo… Estas señales nos indican que la autoexigencia está pasando factura a nuestro cuerpo, lo que también se conoce como somatizar. Por tanto, aquí será nuestra llave maestra para poder distanciarnos del perfeccionismo y ser nosotras mismas quienes decidamos hasta dónde queremos abordar una situación, proyecto o toma de responsabilidad, y no nuestro piloto automático.Por tanto, la primera estrategia es: escucha tu cuerpo con atención. No vale un escaneo rápido, sino con conciencia plena. Si nunca lo has practicado, te dejo aquí un ejemplo.

Por otro lado, es importante que entendamos por qué somos perfeccionistas y por qué esta herramienta tiene peso en nuestra vida. Probablemente, cuando empecemos a trabajarla, nos encontraremos con dificultades para aplicar nuevas estrategias y dar un paso atrás nos permitirá entender de dónde viene esta forma de ser y comenzar a ser más compasivos con nosotros mismos.

La mayor dificultad que nos vamos a encontrar es que el perfeccionismo y la autoexigencia a nivel social son muy validados. En la cultura occidental, se refuerza que los proyectos y acciones novedosas que llevemos a cabo nos salgan bien a la primera. Si esto no ocurre, se cree que no somos buenos o valiosos, o que debemos ocultar este error. Con esta dinámica, estamos dejando todo nuestro valor en el resultado final y no en el esfuerzo realizado.Además, a nivel familiar, suele ser un patrón muy validado también, ya que este tipo de personas suelen ser muy atentas con los demás, responsables y cuidadoras. Por ello, a nivel sistémico, “sería muy bueno tener a alguien así cerca tuyo”. La cuestión es el desgaste e hiperresponsabilidad que llega a tener esa persona, afectando su salud emocional. Por tanto, debo decirte que cuando comiences a trabajar esta parte, es muy probable que personas de tu entorno más cercano “se quejen” de tu nuevo comportamiento. Es completamente normal, ya que estas personas ahora mismo están perdiendo el beneficio que antes tenían cuando tú cuidabas tu bienestar.

Consejos para fortalecer la autoestima y desarrollar una actitud más compasiva hacia uno mismo.

Como has observado, este patrón causa un gran desgaste sobre nuestra confianza y cómo nos miramos a nosotros mismos, es decir, nuestro autoconcepto.

Por tanto, en este apartado, te invito a que podamos centrarnos en quién verdaderamente somos, que podamos mirar nuestros puntos fuertes y débiles para crear una imagen de nosotros mucho más justa. Es necesario realizar este trabajo de introspección y, sobre todo, con una mirada sensata en la que podamos reconocer cuáles son aquellas cosas que se nos dan bien. (Cuidado aquí, porque la parte exigente aparecerá y nos dirá que todavía X aspecto se puede mejorar). Por eso debemos ser cautas y pensar en lo que sí se nos da bien. Quizás no soy la mejor conductora del mundo y me queda mucho para llegar a ser Fernando Alonso, pero soy capaz de conducir y desplazarme a donde necesito.

¿Qué vamos a lograr con esto? Fomentar nuestra propia opinión, ya que uno de los puntos fuertes del perfeccionismo es validarnos exclusivamente poniendo la mirada fuera, si conseguimos o no el resultado, y desde la mayor sensatez es necesario interiorizar que errar está bien y que no vamos a conseguir todo. La cuestión es disfrutar del camino y no juzgar nuestras habilidades por ello. Por tanto, te invito a que cuando realices cualquier acto, ya sea conducir, hacer una receta, lo que sea, puedas darte el permiso de considerar primero de todo: ¿qué pienso yo sobre esto? ¿Cómo lo valoro? Porque algo muy frecuente es que le damos tanta importancia a lo que opinen los demás que nos olvidamos de que nuestra opinión cuenta.Esto es un trabajo complejo, pero más adelante voy a dejarte una herramienta que puede facilitarte el camino. Es un trabajo de fondo porque implica el viaje del autoconocimiento, que significa poder mirarnos sin tapujos y ver verdaderamente quiénes somos. Pero puedo asegurarte que darte el permiso de observar tu trabajo, tu valía y cómo actúas es lo que fomentará que puedas ser más amable contigo mismo, activando esa autocompasión que nos permitirá reducir esa voz crítica del perfeccionismo que nunca cesa.

Herramientas y recursos para mejorar la autoestima y reducir el perfeccionismo.

Si durante todo el post te has sentido reflejado en mis palabras, debo confesarte que uno de los pilares fundamentales que tenemos que empezar a construir es la esfera del autocuidado.

Ya en anteriores posts te comenté que hay diferentes esferas del autocuidado (si quieres saber más, puedes leer este post aquí) . Debemos entender que el autocuidado es la energía que nos repara de todo el trabajo que realizamos; es el que nos va a permitir tener hábitos saludables, pensamientos sanos y una gestión de las emociones eficaz.

Es muy frecuente que el patrón perfeccionista se vea ligado a que nos dejamos para después, que anteponemos a otras personas por delante de nosotras mismas o que consideramos que no necesitamos más cuidado del que ya aplicamos. Lamento decirte que el perfeccionismo desgasta la manera en que nos hablamos a nosotros mismos, nuestra manera de ver la vida, nuestras relaciones y, sobre todo, cómo nos vemos.

Algunas veces me encuentro con la creencia de “no puedo aplicar autocuidado porque no tengo tiempo o dinero”. Bien, hoy quiero traerte tres propuestas para que puedas ver que cómo cuidar de tu salud mental no es prescindible de invertir cantidades de dinero.

  1. Revisar los ambientes donde nos relacionamos: Desde las personas que ves a diario, las amistades, relaciones familiares e incluso el trabajo o los vecinos. Aquí, quizás podemos encontrarnos con que estos ambientes nos conozcan con este rol de salvadora y saquen beneficio de esta autoexigencia nuestra. Por tanto, te invito a poner la mirada y darte el permiso de observar cómo te encuentras tú en cada lugar: ¿sientes que te carga? ¿que suman más responsabilidades? ¿te sientes comprendida y apoyada? ¿puedes mostrarte tú misma?
  2. Revisar nuestro entorno ambiental: A veces pasamos por alto que todo ser humano necesita un lugar seguro, un lugar donde encontrarse cómodo y acogido. En el anterior punto hemos puesto énfasis en las relaciones humanas. En este quiero que pongamos la mirada en el entorno de tu casa, en tu espacio de trabajo: ¿qué te transmite tu oficina? ¿qué te transmite tu salón? ¿tienes espacios para descansar cómodamente? ¿tienes espacios de luz donde recargarte con el sol? ¿tienes olores que te acompañan?
  3. Despegarnos del piloto automático: El perfeccionismo nos conduce a un estado de hipervigilancia, dejándonos poco espacio para pausar, bajar el ritmo y reposar nuestras emociones. Por ello, es necesario dejar un espacio de pausa, de silencio que nos permita aumentar nuestra introspección, ver si lo que estamos llevando a cabo durante ese día nos apetece o alguien nos lo ha impuesto, si necesitamos delegar o pedir ayuda.

Conclusiones y recomendaciones finales.

El perfeccionismo es aprendido a lo largo de nuestra historia y en la edad adulta, nos podemos permitir reevaluar qué deseamos hacer con esta faceta.

Dejar todo en manos de la validación externa siempre nos produce incertidumbre y refuerza la necesidad de mostrar una imagen perfecta.

Conocerte y poner el foco en ti mismo te ayudará a darte valor, fomentar tu confianza y manejar según lo desees tu y no el piloto automático esa faceta perfeccionista.

Es fundamental reconocer que el perfeccionismo no define tu valor. Identificar cuándo y por qué recurrimos a él nos permitirá manejarlo de manera más saludable.Recuerda que el objetivo no es eliminar el perfeccionismo por completo, sino aprender a gestionarlo de una manera que no desgaste tu bienestar emocional. Al final, lo más importante es que te sientas bien contigo mismo y que puedas vivir una vida plena y satisfactoria, libre de las cadenas del perfeccionismo.

Búsqueda de apoyo: Opciones de terapia y asesoramiento.

El perfeccionismo puede ser una barrera significativa para tu bienestar emocional, pero con las herramientas y el apoyo adecuados, es posible superarlo y encontrar un equilibrio más saludable.

Si sientes que necesitas apoyo adicional para mejorar tu autocuidado y aprender a delegar, tienes disponible mi curso “Aprende a Sanar Tu Perfeccionismo”. Este curso te brindará las herramientas y estrategias necesarias para identificar y manejar los patrones perfeccionistas que afectan tu vida diaria desde la comodidad de tu hogar.

Desde mi consulta online, también ofrezco terapia individual y talleres especializados, donde compartimos experiencias y aprendemos juntos herramientas prácticas para cuidarnos y promover nuestro bienestar emocional. Si estás interesado en participar en futuros talleres o prefieres un acompañamiento más personalizado, no dudes en ponerte en contacto conmigo.

Estoy aquí para ayudarte en tu viaje hacia una vida más plena y satisfactoria, libre de las cadenas del perfeccionismo.

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